TSIROTI: Periodismo especializado hecho por el CEDIA

Entrevista al Director Ejecutivo de DAR sobre Ley de la Selva

Hugo Che Piu opina que no se puede comparar nuestra realidad con la de países como Chile o Brasil

26 de Mayo del 2008.

Entrevista al Director Ejecutivo de DAR sobre Ley de la Selva
El Proyecto de Ley 840 es el segundo intento del Poder Ejecutivo por otorgar propiedad privada de tierras forestales, pues el primero fue cuando presentó La Ley de Inversión en Reforestación original que ahora quiere modificar. Foto: Archivo CEDIA

Desde hace varios meses la Ley de la Selva está durmiendo en el Congreso de la República, debido sobretodo a las protestas sociales que hubo al respecto. Del mismo modo, el recientemente publicado Decreto Legislativo 1015, sobre el manejo de tierras comunales de la selva y sierra, estuvo durmiendo en el Congreso bajo la forma de Proyecto de Ley 1992 hasta la decisión del Poder Ejecutivo de darle vida como DL. Por este motivo, Tsiroti.com considera necesario refrescar un poco la memoria acerca de este importante Proyecto de Ley 840, conocido como Ley de la Selva, para estar atentos a su curso en el Parlamento y en el Poder Ejecutivo.

Las entrevistas de análisis acerca de la Ley de la Selva se hicieron para la elaboración del reportaje audiovisual Proponen vender tierras de aptitud forestal, publicado en Tsiroti.com el 14 de noviembre de 2007. Ésta es la primera entrega de una serie de entrevistas realizadas a especialistas para la elaboración del citado reportaje, y en este caso se rescata lo mejor de la conversación con el Director Ejecutivo de la organización Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), Hugo Che Piu, realizada el 22 de octubre del año pasado. La transcripción de la entrevista completa puede ser descargada haciendo clic aquí.

De aprobarse la Ley de la Selva, ¿quiénes, según DAR, serían los afectados?

Los primeros afectados serían las poblaciones que hay en el lugar. Lamentablemente no tenemos información cierta de la ocupación de los suelos. Por ejemplo en San Martín, que es el departamento más deforestado del Perú, tienes mapas donde aparecen lugares completamente vacíos, en los que aparentemente no hay nadie y es un área deforestada; pero cuando vas al lugar encuentras poblaciones de cientos de personas.

Ellos van a ser los primeros grandes afectados. Primero: no van a poder continuar ningún trámite para su formalización; y segundo porque seguramente van a salir desplazados del lugar, si es que salen, porque lo más seguro es que se generen conflictos. Otros afectados podrían ser muchos proyectos ambientales, especialmente los de conservación o ecoturismo, porque en un tema de plantaciones forestales como se está planteando, de monocultivo, lo que se está haciendo es romper una heterogeneidad de nuestra amazonia… como en el caso de Chile, que tiene hermosas especies de parques que son las plantaciones, todos los árboles hermosamente parejitos, ordenados en filita pero no escuchas un ave, no hay fauna; eso sería por ejemplo una segunda rama que se vería afectada.

Durante años a las comunidades nativas se les ha negado la propiedad de los territorios que ancestralmente ocupan, inclusive desde antes de la creación del Estado, con el argumento de que el bosque es patrimonio de la Nación; ¿este Proyecto de Ley 840 no es entonces discriminatorio?

Definitivamente hay un trato desigual… Nosotros no estamos de acuerdo con otorgar propiedad sobre el patrimonio nacional, pero si decidimos hacerlo hay algunas cuentas previas que hay que ajustar y una de esas cuentas es con las comunidades, porque a las comunidades no se les ha dado propiedad sobre el bosque, porque justamente no hay propiedad sobre el bosque… Si decidimos que para unos debe haber propiedad, deberíamos preguntarnos también porqué no para los otros.

Pero el Estado le podría responder: hubieras deforestado y ahora tendrías la posibilidad de acceder a títulos de propiedad de tus bosques, a través un proyecto de reforestación; pero como has conservado, entonces no.

Sí pues, ahí hay un tema complicado donde se está incentivando o se podría estar incentivando la deforestación para acceder a las tierras como propiedad… En realidad se necesita poder decir: según mi catastro del año 90 esas son las únicas tierras que van a entrar a este sistema, las que entraron después no. El asunto es que no tenemos ningún catastro, por eso nosotros estamos proponiendo que levantemos el catastro y digamos hasta aquí nada más y nadie más puede tumbarse un árbol o pedacito de monte para acceder a cualquier sistema que se imponga, sea concesión o propiedad. Pero esa línea tiene que marcarse ahora para poder usarse después de un tiempo; no podemos decir que todo lo deforestado hasta fin de año va a ser titulado, porque entonces a mí me están diciendo me voy al monte a tumbar o voy a tumbar todo lo que pueda hasta fin de año.

COSTO – BENEFICIO

¿Cuál es su análisis del Proyecto de Ley en cuanto al costo - beneficio?

Lamentablemente no existe en las cuentas nacionales una valoración de la diversidad biológica en nuestros país. Cuánto cuesta el bosque, cuánto aporta el bosque, esos datos no hay... Ése es uno de los grandes problemas del sector forestal: no conocemos cuál es nuestro real valor; porque normalmente nos ponderamos, nos medimos en millones de dólares en madera exportada y ése no es el único valor… Entonces, si tú solamente comparas el vacío de no tener ninguna actividad, con la potencialidad de desarrollar una actividad que crece a niveles de 10% al año; en ese análisis el balance de costo - beneficio es completamente a favor de las plantaciones. Lamentablemente al otro lado de la balanza no tenemos información, y si la hay, es poquísima y es referida exclusivamente a la madera y en algunos casos a la chiringa que viene a ser el caucho, o a la castaña, pero no a los servicios del bosque en general.

De todas maneras, es una necesidad poner en valor a nuestros recursos forestales y explotarlos. ¿Cuáles son sus sugerencias al respecto, tomando en cuenta además que el sistema de concesiones no ha funcionado bien?

Primero sería discutir el tema en el marco de acuerdos que ya se han tomado. Las propias instituciones que han presentado este proyecto y el Estado tienen un Plan Nacional de Reforestación, donde establecen que la propiedad no debe darse como un regalo sino que debería otorgarse sobre aquellas inversiones que han demostrado que han tenido éxito, como son casi todos los incentivos en todas partes del mundo. En Chile te devuelven el 80% de tu inversión ahora -antes era el 90 %- cuando has tenido éxito en tu inversión; pero acá queremos darle un incentivo antes de que cumpla. Es como decirle a un niño, si te sacas buena nota te doy un premio; pero primero le das el premio y queda la esperanza de la actitud del niño, al que sacarse buena nota ya no le importa porque ya le diste el helado. Entonces hay un primer tema legal que lo estamos discutiendo.

Existe también la necesidad de trabajar un catastro real de la ocupación del suelo, no solamente uno en el que podamos identificar por satélite cuáles son las áreas deforestadas, sino cuáles son su ocupación y el uso actual de las tierras… Necesitamos un catastro para saber si tenemos los seis millones de hectáreas de los que se habla, si tenemos más o tenemos menos y dónde están, si tenemos realmente parches en la amazonía de 20; 30 ó 40 mil hectáreas abandonadas.

Otro tema por ejemplo que se está planteando fuerte como sugerencia es armar bien una institucionalidad de esta ley. Se dice quién otorga o quién realiza los concursos, que es PROINVERSIÓN; se dice quiénes deberían determinar cuáles son las áreas, que es el Ministerio de Agricultura con los Gobiernos Regionales; pero no te dicen quién controla, quién sanciona, quién verifica que los inversionistas están cumpliendo con su compromiso; te dice que si no cumplen las condiciones se puede revertir la tierra al Estado, pero no te dice quién es el encargado de verificar eso.

INTERNACIONAL

¿En que país y cuáles han sido las consecuencias de aplicar el sistema de propiedad, positivas y negativas; y son acaso contextos muy diferentes al peruano? Porque se afirma que en otros países se ha tenido éxito con la entrega en propiedad.

Algo que no se puede hacer es comparar el sector forestal peruano con los sectores brasileños, chileno o uruguayo. Respecto a copiar normas para plantación, la experiencia la medimos solamente en tema de dinero. La experiencia chilena puede ser una de las más exitosas; ellos en el 2002 estaban alrededor de mil millones de dólares al año de divisas de las plantaciones forestales, hoy en día en el 2006 lo han cerrado en 3500 millones; casi la han duplicado en cuatro años. Eso es monstruoso, es como si crecieras al 20%, es decir, la rentabilidad de la plantación crece a ese nivel.

¿Todo ha sido éxito económicamente hablando?

Si lo ves desde ese punto, sí. Pero en otros aspectos tenemos el caso de Arauco, que es la empresa chilena que más gana y ha sido denunciada como una de las más contaminadoras. Han habido casos de contaminación por las industrias asociadas a estas plantaciones; uno de ellos fue la contaminación de un lago habitado por un cisne en particular en Chile, fue un escándalo porque simplemente los desagües, los afluentes de estas plantas terminaron afectando seriamente a este animal que estaba protegido. El escándalo de Argentina y Uruguay también ha sido terrible, cuando Uruguay quiso poner una planta de celulosa en el Río de la Plata; Argentina puso el grito en el cielo por la contaminación que genera y ése es un río internacional… Económicamente es un buen negocio, pero ambientalmente es un riesgo grande. Sólo estamos hablando de las plantas de celulosa, pero si se quiere hacer negocio en el Perú hacia eso tendría que tenderse.

Si queremos hablar de un gran negocio en el Perú de plantaciones forestales, tenemos que estar hablando de ese tipo de negocios de cientos de millones de dólares e inversiones en plantas de celulosa con la contaminación asociada. Pero si vamos a hablar solamente de las plantaciones, el poner un parche de monocultivo de cuatro mil hectáreas ó 14 mil hectáreas, como las que se están proponiendo en esta ley, que son por encima de las 10 mil dentro de la amazonía, sería un escándalo, es como ponerle a un vestido floreado un parche negro y pensar que eso no se nota y que se integra perfectamente con el ecosistema.

En Chile otro problema que ha habido es el tema de las comunidades. Normalmente juntar las tierras necesarias para hacer un negocio de plantaciones no es fácil, pues se necesita áreas por encima de las cinco mil o diez mil hectáreas, y eso es difícil de encontrar en Chile, un país donde no existen tantas tierras públicas. En el caso de Chile y Brasil, casi todo es tierra privada y por ahí no tiene mucho sentido entregar concesiones, porque no puedes entregar concesiones sobre lo privado. En cambio en Perú el bosque es público; ahí hay una diferencia muy clara, no es como decir que en Chile no hay problema, sino que al ser tierras privadas, es diferente; lo que yo pueda hacer en mi jardín es distinto a lo que yo pueda hacer en el parque, pues en el parque es un asunto compartido donde tienes que negociar el tema, conversarlo y estar de acuerdo con todos, porque es un bien común; pero yo en mi jardín puedo decidir si le pongo flores, qué tipo de flores, etc. En el caso chileno, para juntar estas tierras han tenido que pagar la cuenta a algunas comunidades mapuches y hay procesos judiciales hasta la fecha, hay tierras que ya se las han restituido a estas comunidades, no es un asunto pacífico, no es un asunto en el que uno pueda decir sí pues al cambiar los cuatro mil millones de dólares de ingreso al año, cierro los ojos y no veo el conflicto social y el daño ambiental que genero. Este asunto no es falso, la denuncia del conflicto social y el daño ambiental no es un invento.

Escribe: Moisés Gaviria

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